Para ti, que compartes conmigo este trayecto.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Deseo un encuentro cuerpo a cuerpo...

Cadáver Exquisito
 Por: Angelina De la Cruz, Adriana Reid, Martha Montero, Guiyermo y Raúl Casamadrid, 3 de febrero de 2011.

Deseo un encuentro cuerpo a cuerpo 
que desgrane la noche.
Atrapar tu mirada en algún parpadeo,
para asomarme al misterio del tiempo que no habito...
Ser tu final y tu principio.
Apagar la iridiscencia de tu aura enceguecedora,
escaldar con este frío de mi opaca presencia
tu luz inasible...
Mirar los celos que guardan tus labios de tus besos,
abrazar al aire que se dispersa
en un vendaval
de extravío y ausencia
contigo...
Sin límite de caricias,
sin pausas de exploración.
Habitar tus recovecos y pronunciar tus deseos.
Gritar y transitar,
hasta descubrir en tu sexo el ritual de tus jadeos...

Deseo un encuentro piel a piel,
que desgarre tu deseo.
Penetrar en los laberintos de tus fantasías,
exorcizar miedos,
esas monomanías de afrodita reprimida,
esos habitantes mórbidos agasajados
en la esquina lúbrica de tus apetitos.

Deseo tu deseo.
Deseo que el espejo nos refleje gota a gota.
Deseo que el laberinto del que somos presa guarde
la humedad de tu noche
y el nacimiento de cada día en tu piel,
en tus manos y en tu vientre.

Deseo tus espasmos 
y el momento de tu muerte en mis manos,
en mis labios,
en mi muerte…

Un encuentro carnal que no se agote y confunda las fronteras corpóreas.
Que nos disuelva en la otredad que a veces somos para mostrarnos unidad líquida
y navegación que emprende ruta firme
hacia los vericuetos del placer de dos…

Deseo anunciarme en tu destino,
cada noche, al borde de tus labios.
Formar metáforas fluidas.
Prender la quietud amordazada de los cuerpos.
Que encuentres tus palabras en mi vientre
y yo embriagarme de tu boca.
Deslizar nuestros dedos en cada guarida
y consumar las ansias.

Deseo romper el himen de tus recatos,
descubrirme entregado sin reserva,
entregarte al desenfreno de tus pulsiones,
hallarme en tus perversiones
que son fiebre, delirio, frenesí y furor…

Deseo que tu pasión no sea otra cosa que la mía,
que la ventana nos mire como se mira la tormenta:
imparable, inasible, indómita, ingobernable.
Que la sombra de tu talle nos envuelva
a cada gota en nosotros,
para nosotros.

Somos tú y yo la brújula que marca el norte,
delineamos nuestro destino caricia tras caricia…
Los labios se abren en flor, la entrega es profunda,
nos anidamos en nosotros mismos y seguimos cavando
para encontrar el grito profundo y primitivo que nos alienta.
Quiero redimir el placer. Desanudar arrebatos.
Guardar en nuestros muslos el eco de la lujuria.
Frotarnos, rasgarnos, no dejar sedientas las ganas.
Mordernos como un acto afirmativo, como un sortilegio clandestino…
Un encuentro cuerpo a cuerpo sella ahora nuestro pacto.

Un encuentro piel a piel:
te tiendes yerta, sonriente, descarada…
Abierta y lujuriosa sin cadenas
-nuestro viaje apenas empieza con la entrega-,
en la perpetua orgía de los sentidos; apenas,
en el borde de nuestros incendios.

Y es ahora que la piel es plena,
que la piel es una;
es ahora cuando tu voz es mi grito,
es mi agonía;
es ahora que vuelves en tí volcándote en mí,
ahora que somos, que fuimos, que seremos siempre. 


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