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martes, 11 de enero de 2011

Vivir en México

Gracias a mi amiga Bettina Bugeda por permitirme compartir su texto.

Mis amigos y parte de mi familia que viven en el extranjero me preguntan: ¿Qué pasa en México? ¿Cómo se puede vivir así?  Responder no es fácil. ¿Qué pasa en el país? Pasan tantas cosas que es muy difícil procesarlas, entenderlas y explicarlas. La violencia generada por la guerra contra el narco es quizá la más evidente para todos, se muestra desinhibida en todas partes: secuestros, homicidios, guerra, decapitados, extorsión, torturados, levantados, balas, armas,  sangre y tantas palabras que se van acumulando que casi podrían llenar un diccionario. Los encabezados de los periódicos lo mencionan día tras día, los trescientos sesenta y cinco días de cada año, desde hace por lo menos cuatro, cuando comenzó esta guerra, y los editorialistas, intelectuales y analistas intentan descifrarla.  

Ayer, por ejemplo, el gobierno le debatía a  la Comisión Nacional de Derechos Humanos sobre el número de migrantes secuestrados (si eran 20,000 o 10,000) como si el delito y la aberración fueran más o menos graves por el número de casos. Y la violencia no se circunscribe a la guerra contra el narco, ni a los cárteles ni a la droga. Está en todas partes: en las mujeres encarceladas por “homicidio en razón de parentesco” que abortaron de manera espontánea en Guanajuato, en el asesinato de Marisela Escobedo como consecuencia de la liberación del asesino confeso de su hija, en las violaciones a los derechos humanos en Atenco y a Lydia Cacho por denunciar la explotación sexual de menores y en tantísimos otros expedientes que abarrotan los archivos de los tribunales a lo largo y ancho del país. Y también está en la destrucción sistemática de nuestro medio ambiente, de nuestros bosques y selvas, de nuestros ríos y en general de nuestro entorno que mina, día a día, nuestra calidad de vida y nuestra salud. Para muestra un botón: el proyecto de minería a cielo abierto que pretende llevar a cabo la empresa canadiense First Majestic en “Wirikuta”, San Luís Potosí, lugar sagrado de los Huicholes, declarada Sitio Sagrado Natural y Área Natural Protegida por la presencia de especies endémicas y su importancia para la conservación de las aves.

Y no se queda ahí la mentada violencia, también está en las escuelas y en “la líder” de un  sindicato que deciden cómo y quién educa a los niños del país que se van quedando rezagados, frente a otros niños en otros países, sin importarles un comino su futuro.  Y en los partidos políticos y los legisladores que no representan casi a nadie y deciden -cuando les da la gana, que es muy pocas veces-  por todos como si tuvieran la legitimidad real para hacerlo. Y en tantas cosas más.

En fin, la lista es larga y las respuestas a lo que está pasando escasas, o más bien nulas, diría yo. Las que me vienen a la mente son tres: impunidad, corrupción generalizada y falta de ciudadanía ¿Alguien me ayuda a responder qué está pasando en México? ¿Cómo se puede vivir así?  

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